afiliados Hermanos
Directorio
Afiliados Élite 29 de 45
The New York City Expectro Patronum 1zp6r0z.jpg
Créditos del Foro
» Skin y tablón obtenido de Captain Knows Best creado por Neeve, gracias a los aportes y tutoriales de Hardrock, Glintz y Asistencia Foroactivo.
» Agradecemos también a Captain Knows Best por la mayoría de tablillas que se han usado en el foro, tanto para ambientación, como registros y otros.
» Gráficos realizados en su gran mayoría por Dreamsmel de Deviantart. Agradecemos sus aportes.
» Gracias a la modelo Faestock y a Abbysidian, Krypteriahg, Patzbone, Thesuper, EveyD, Midnightstouch por los recursos utilizados.
» Tablón obtenido de The Captain Knows Best creado por Neeve, y basado en el theme The Walking Dead Theme creado por Hardrock. Gracias a los aportes y tutoriales de Hardrock, Glintz y Asistencia Foroactivo.
Últimos temas
» Home is where the heart is and mine is with you ▬ Sapphire
Mar Ago 30, 2016 12:53 pm por Danilo L. Norelli

» Helping Hand ▬ Jay
Mar Ago 30, 2016 12:31 pm por NOVA

» ¡Feliz cumpleaños, mi amor! | Bärdjan+Momo
Miér Ago 24, 2016 4:58 pm por Bärbel A. Vermeer

» Engagement ring. || Jabbie.
Sáb Ago 20, 2016 8:55 pm por Abbie M. Kadel

» sinners; helena [+18]
Jue Ago 18, 2016 8:45 pm por Helena S. Reed

» About James Dean and Audrey Hepburn ║ Jabbie +18
Miér Ago 17, 2016 9:07 pm por Abbie M. Kadel

» Eres mi oxigeno || Bärdjan
Lun Ago 15, 2016 10:37 pm por Ardjan J. Van Dijken

» Undisclosed desires || Wolfheur +18
Lun Ago 15, 2016 7:26 pm por Hanna Wolff

» It's our home. || Descripción de la casa. {EC}
Jue Ago 11, 2016 2:57 pm por Abbie M. Kadel


Erase una vez un sendero sin preocupaciones ni tormentas— Indie Hoffman — +18

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Erase una vez un sendero sin preocupaciones ni tormentas— Indie Hoffman — +18

Mensaje por A. Stefano Fontaine el Vie Jul 08, 2016 10:29 am

No sabía si había sido el efecto del alcohol en sangre o aquellos deliciosos aperitivos que se encontraban en la gran mesa de tragos, pero se encontraba atravesando un frenesí. Pese a que el francés no pecaba de ingenuo, debía de reconocer que era un inexperto cuando se trataba de narcóticos. Sus amigos se habían aprovechado de las circunstancias, poniendo en consideración que la última semana que había atravesado no había sido en definitiva la mejor. Indie apareció como un ángel en el camino, que si bien no era parte de la solución, sería suficiente como para alegrar su noche. Ambos jóvenes se alejaron de la multitud, dejando de lado cualquier actividad que anteriormente hubieran podido estar haciendo. Levantó a la americana entre brazos, provocando que sus piernas se enlazaran alrededor de su cintura y poder subir con cierta torpeza escaleras arriba. Esquivo los obstáculos que se encontraban a su alrededor, personas que que no constituían más que meros estorbos para su objetivo: llegar a la habitación más cercana. Abrió una de las puertas, encontrándose con un precario cuarto vacío, que solo contaba con la indumentaria suficiente como para comenzar a decorar el espacio. Dejo escapar una sonrisa, como si hubiera descubierto un baúl repleto de un tesoro pirata. No podría quererlo como hubiera deseado, no podía adorarla de ese modo, pero podría advertir hasta el menor de sus dulces movimientos, de aquellos gestos imperceptibles de su cara. Si algo estaba seguro, era que siempre había considerado a Indie una de las mujeres más bonitas del todo el campus, pero había resultado susceptiblemente inalcanzable para él. Ahora que tenía la oportunidad, haría hasta lo imposible para que disfrute de aquella velada. Era como si le hubiera sido concedida la facultad de ver, de conocer el color real de sus ojos. Y es que vamos, en algunas ocasiones simplemente algo de sexo es lo suficientemente bueno.

Cerró la estructura de madera a sus espaldas, girando la llave para asegurarse que tendrían completa privacidad. Recorrió con ambas manos sus omóplatos, rozando con la punta de su nariz el cuello de la femenina. Provocó que sus labios cayeran bajo la sumisión de los ajenos, asegurándose de que la danza de sus lenguas se apoderaran de cada uno de los espacios de su cavidad bucal. Una electricidad recorrió su columna vertebral al presenciar el calor que se proyectaba sobre todo su cuerpo y sus mejillas se tiñeron de un color levemente rojizo. Chocó su pelvis con la ajena, haciéndole presenciar la protuberancia que ella misma había provocado. — Me estás asesinando en cada instante, Indie. — Confesó en medio de un jadeo, mientras su respiración comenzaba a dejar indicios de su agitada respiración. Giró sus cuerpos, comenzando a caminar en dirección hacía la cama guiando a la joven con ambas manos sobre su cintura. Incluso si aquel colchón se encontraba completamente vacío, nada podría arruinar aquel instante de lujuria.

Comenzó a desabrochar su camiseta, cada botón uno por uno, dejando al descubierto cada uno de los músculos de su abdomen. Entrelazó sus dedos en su sedoso cabello, orientandola una vez más a la cercanía de sus labios para recorrer cada parte de su rostro con pequeños besos. Apretó sus manos cerradas con la tela de su vestido y poco a poco comenzó a deshacerse de él. — Esto me está molestando. — Bromeo, dejando caer sus prendas a un lado de sus cuerpos. Se dio unos cuantos instantes para admirar la belleza del cuerpo ajeno mientras deslizaba la punta de sus dedos con cautela por encima de su estómago. — Dios mío, eres preciosa. —Dijo sin más mientras posicionaba ambas rodillas sobre el colchón y se inclinaba con lentitud sobre su anatomía. Deslizó su lengua alrededor de su ombligo hasta que por fin se atrevió a descender hacía la zona donde se encontraba el elástico. Jaló de él con delicadeza y dejó que dos de sus dedos comenzaran a obrar alrededor del área en cuestión para comenzar a estimularla.

Volver arriba Ir abajo

Re: Erase una vez un sendero sin preocupaciones ni tormentas— Indie Hoffman — +18

Mensaje por Indie M. Hoffman el Mar Jul 12, 2016 11:35 pm

Aquella era la parte más desenvuelta de Indie, una que ni ella misma estaba segura que seguía teniendo. Dejó que él la guiara por las escaleras sin problemas, aferrándose a su camisa y esquivando a su vez los cuerpos de las personas que estorbaban en el camino a la habitación, a pesar de que era él quien la llevaba en brazos a ella. Por un momento fugaz se preguntó cómo podía mantenerse en pie con ella en sus brazos, teniendo en cuenta que podía sentir el sabor de las bebidas que él había estado tomando en sus labios. El ritmo de la música retumbaba por toda la casa y se filtraba a sus oídos haciendo la que castaña lo sintiera a través de su propio cuerpo y del de él. Tragó saliva porque de pronto los labios de él estaban causando cosquillas en su cuello y sus palabras, definitivamente, terminaron por dejarla aturdida. Apenas estaba asimilando lo que acababa de oír cuando se dio cuenta de que él se había alejado, pero la sensación de sus manos sobre su cintura seguía ahí, como si aún la tuviera acorralada, como si aún le faltara la respiración. Respondió a lo que él le decía con un gemido que quedó ahogado cerca de su oído y además era amortiguado por el ruido fuera de la habitación.

Cada latido parecía una invitación a seguir ahí, la castaña no podía negar aquello. Y bueno, ¿quien le hubiera dicho que algún día estaría en una situación como aquella? Lo auxilió mientras se quitaban la ropa, empujando con sus manos el vestido hacia abajo y luego atrayéndolo un poco para poder desabrochar sus botones a la par, como si se tratase de una carrera. Quizá su corazón pensaba que sí lo era. — Deshazte de lo que haga falta. — murmuró, y sabía que para el momento en que él había elogiado su cuerpo, el calor ya había subido a sus mejillas y una pequeña risa había brotado de ella. Pocas personas la habían visto tan avergonzada de un momento a otro y seguramente aquella reacción era gracias al muffin que había comido hacía ya un rato, sin embargo no se detuvo cuando lo sintió inclinarse sobre ella y sus manos trazaron el abdomen ajeno. — Tú no estás nada mal. — se atrevió a decir, como en un suspiro, y su intención era acercarlo un poco más a ella, de modo que sus manos buscaron el botón y el cierre de su pantalón prácticamente a tientas, distraída por las manos de él que ahora exploraban en lugares íntimos de su cuerpo. No tuvo problema alguno para abrir las piernas en cuanto sintió el estímulo y soltó un suave gemido tan sólo con aquél contacto. — Y te atreves a decir que yo estoy matándote a ti... — dijo, de pronto desesperada por continuar sintiendo aquello, como en un trance del que sólo podría salir con ayuda de Stefano.

Su parte racional, aquella que estaba lo bastante consciente en ése momento, le recordaba que al día siguiente despertaría y tendría que afrontar lo que viniera después de aquello, pero Indie se sentía en el cielo y aquello no era algo que estaba dispuesta a cambiar. Sus pies rozaron el cuerpo de él, su respiración cada vez más agitada y su feminidad cada vez más húmeda gracias a él. Como pudo levantó su pelvis, en un intento de hacerle saber que no le molestaría si daba otro paso, y como realmente sus brazos lo tenían fuera del alcance, apoyó como pudo sus piernas alrededor del cuerpo ajeno sobre su espalda. — No pares. — suplicó, en un jadeo, y con sus manos comenzó a deslizar sus bragas para poder deshacerse de ellas, la tortura de que la estuviera acariciando por encima ya era suficiente al parecer de la castaña. Quería sentirlo, en serio sentirlo.

Volver arriba Ir abajo

Re: Erase una vez un sendero sin preocupaciones ni tormentas— Indie Hoffman — +18

Mensaje por A. Stefano Fontaine el Vie Jul 15, 2016 11:37 am

Cuando la joven posicionó ambas manos sobre los pantalones del francés, las telas cayeron sin más al suelo recubriendo por completo su calzado. Lucho a toda fuerza por expulsas los zapatos con la punta de sus pies y arrastrar el resto de las prendas hacía un lado de la cama. Su ropa interior no se interpretaba más como un simple interferencia con su único objetivo por lo que restaba de la noche y sentía que su cabeza volaba de diez mil formas distintas en cuanto observaba su cuerpo. Quizá era la droga, o el tiempo innecesario que había esperado para realizar aquella acción luego de su última separación, pero cada movimiento se sentía exquisito y correcto. —No pararé a menos que me lo pidas. — Musitó con una sonrisa pervertida, repitiendo los gestos de la muchacha para poder quedar  completamente desnudo. Incluso la brisa que podría sumergirse por la ventana de la habitación sería suficiente como para apagar la llama interna que se encendía en cada segundo. —Te deseo. — Dejó escapar sin más, como si realmente aquellas palabras deberían haber salido proyectada de sus comisuras mientras se subía nuevamente en el colchón para posicionarse sobre la dama.


Rozó su virilidad con su abdomen con lentitud, solo a punto de dar una especie de demostración de aquello que estaba a punto de suceder. Se inclinó para toparse nuevamente con sus pantalones y sacó el pequeño sobre que escondía a un condón. Aquello no estaba completamente planeado, pero se había dado la posibilidad de tomar uno de los mejores amigos del hombre en la mesa de los tragos en cuanto supo que las cosas tendrían un fin diferente. Frente a cualquier preocupación, prefería tener una noche cuidadosa y sin ningún tipo de compromiso. Rompió el empaque con sus dientes y sostuvo el protector desde su punta para poder abrirlo. Lo colocó en su miembro con agilidad y la suficiente determinación para iniciar lo antes posible.

Sin decir ni una sola palabra, deslizó ambas manos sobre las caderas ajenas para atraerla un poco más hacía su pelvis. Se inclinó hacía sus labios, besándola con dedicación hasta deslizarse hasta su mandibula. Poco a poco comenzó a hundirse en ella, dejando escapar un grave jadeo. Cerró sus ojos por unos instantes y reafirmó sus brazos en ambos lados del cuerpo de la joven. Aumentó el ritmo de sus embestidas, como si de ello dependiera su vida y como un golpe de calor sintió una electricidad que recorrió su columna vertebral entera.— Dios mío, estás tan mojada. — Dejo escapar, mordisqueando su labio inferior con intensidad mientras posicionaba su rostro en el hueco que le brindaba su hombro y su cuello, para poder inhalar el aroma a perfume que su rastro dejaba.

Volver arriba Ir abajo

Re: Erase una vez un sendero sin preocupaciones ni tormentas— Indie Hoffman — +18

Mensaje por Contenido patrocinado Hoy a las 6:53 am

Contenido patrocinado

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.